My Blueberry Nights
Wong Kar Wai (2008)
Lo habremos visto muchas veces antes. Un corazón roto se resuelve con tiempo, con cualquier cosa que te distraiga y, durante ese período, se intenta, además de intentar cambiar los objetivos o, al menos, el recorrido vital, se acaba por buscar un nuevo modelo a seguir, generalmente desde personajes cercanos. El elenco de actores (y, especialmente actrices), aún siendo interpretaciones notables, adolecen de cierta profundidad en los personajes que, junto con una estética atractiva pero con la inherente sensación de desamparo de toda road-movie americana (NY, Las Vegas, sendos bares de carretera de Memphis), acaban por mermar las trascendencia de un ejercicio magnífico de adaptación del director a unas historias y unas realidades tan 'born in USA' que sorprende la naturalidad con la que encajan con la tradicional habilidad del cine oriental de retratar la soledad y la reconstrucción personal tras los desengaños. Entre lo mejor del filme, las sensuales interpretaciones de las mujeres (los rasgos de femme fatale de Natalie Portman y de Rachel Weisz, y el romanticismo cautivador de Norah Jones y Cat Power), el magnetismo de los ambientes donde se desarrollan las diferentes historias, y la elegancia de las metáforas sobre las relaciones amorosas: los trenes de NY, las tartas de un restaurante, las llaves y las puertas, el póker como flirteo, el viaje físico como extensión de un viaje emocional, las cartas y la circularidad de las relaciones (tanto con final feliz, como todo lo contrario). ¿Qué le falta para el sobresaliente? Un desarrollo más sólido, y una mayor profundidad en los personajes. Y, por qué no decirlo, en el fondo es una historia que ya hemos visto muchas veces, pero muy bien contada. 7,50.


